Una pelea de chavales y la dañina LIVG

No voy a dedicarme aquí a explicar la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, ni a exponer las razones por las que a mi entender, atenta no sólo contra la Constitución, sino contra los tratados de Derechos Humanos suscritos por España. Me limitaré a contar un hecho verídico, en el que puede comprobarse cómo el juego de distintas jurisdicciones sólo trae diversión, jolgorio y… Gasto. Mucho gasto.

Una pelea de chavales:

Pues ahí estaba yo el otro día, de guardia como abogado de oficio en cierto Juzgado de Violencia Sobre la Mujer. El asunto que me había caído (sí, como una losa), sin entrar en detalles, y tras leer las versiones de unos y otros dadas en la comisaría, puede resumirse más o menos así:

Una chica, a la que le faltan dos meses para la mayoría de edad, deja al novio (mayor de edad por muy poco) para irse con otro, también con 18 años recién cumplidos. Como todos son del mismo barrio, tenía que ocurrir tarde o temprano. Se encuentran los tres en una plaza muy concurrida, y ya sea por una causa u otra (ahí es básicamente en lo que difieren las versiones de los implicados), los dos jóvenes primates machos se enzarzan en la clásica pelea de chavales, en la que abundan los empujones y los gritos amenazantes y se echan en falta golpes realmente violentos y efectivos.

Por supuesto, la joven se mete en medio a defender a su nuevo primate alfa y es zarandeada, igual que lo son otros que los separan. El resultado final son unos moratones y rasponazos en todos los participantes, sin que ninguno revista la más mínima gravedad. Por supuesto, a todos les faltó tiempo para acudir a una comisaría y denunciarse mutuamente.

¡Ah, el sentido común..!

En cualquier país civilizado… No, no vamos a pedir tanto como eso. Hace unos pocos años, en nuestro coqueto rinconcito de Europa, las cosas habrían sucedido tal que así:

Dado que las consecuencias de la pelea han sido nulas, con lesiones extremadamente leves, que no precisaron más que una cura inicial sin tratamiento posterior, y que ninguno tiene antecedentes, a los tres jóvenes primates en celo se les habría citado una mañana en un Juzgado de Instrucción, donde podrían haber acudido sin abogado, si lo deseaban. Allí, en una vista relativamente rápida y sencilla, se les habría condenado a todos, sin duda, por participar en una riña mutuamente consentida, a pagar una pequeña multa (hoy serían alrededor de 90 €) por una falta de lesiones leves.

Comienza la diversión.

Pero como nuestro barroco legislador pensó hace algún tiempo que las cosas sencillas están para poder embrollarlas, las cosas no ocurrieron de esa manera. Claro que de haberlo hecho, me habría quedado sin tema para escribir este artículo, de modo que a lo mejor tengo que agradecerlo y todo.

Comencemos por una de las circunstancias de los hechos: una de las intervinientes que presenta lesiones (muy leves, pero lesiones) resulta que es del sexo femenino. La cosa comienza a ponerse fea. Pero lo que es ya determinante es que quien le provoca, supuestamente, esas lesiones, fue su novio durante un tiempo.

Vamos a ver, alguien me dirá que eran novietes, lo fueron cuando eran menores de edad, no hubo convivencia, por supuesto, y que estamos hablando de tonterías de chavales…

Pues no. Unos señores (y señoras, perdón) con unos trabajos muy sesudos en la materia, (y que además de aburrirse mucho, deben de haber tenido una vida muy triste), han convencido a nuestros legisladores que toda relación sentimental o análoga esconde en realidad una situación de sumisión de la mujer respecto del macho patriarcal (La frase no es mía, es lo que contaba un funcionario de ese mismo juzgado, que le habían explicado en un cursillo que le dieron para realizar mejor su trabajo).

De modo que lo que comenzó siendo una simple pelea sin consecuencias, ha acabado con uno de los primates macho en el Juzgado de Violencia Sobre la Mujer, acusado de un delito de lo que coloquialmente se llama violencia de género.

Atentos al escalón que acabamos de subir. Ya no estamos ante una simple falta, sino que nos enfrentamos a un delito.

Juventud divino tesoro.

Por supuesto, el segundo problema aparece inmediatamente. La chica también es menor de edad, aunque le falten apenas dos meses para cumplir los 18, y que cuando se juzguen los hechos, es posible que sea ya jubilada y disfrute de los viajes a Benidorm con el resto de amigos de la 3ª edad.

Y es un problema porque a la menor no se le puede tomar declaración. Lo que hace el juez (perdón, jueza en este caso) es llevar a cabo una exploración. Sí, yo también me imagino a Su Señoría con el salacot en la cabeza, los porteadores y los rifles, camino de las fuentes del Nilo.

Pues no. Básicamente, la exploración viene a ser la toma de declaración de toda la vida, con la salvedad de que sólo pueden estar presentes el juez, el fiscal (perdón: la jueza, la fiscal), la menor y su tutor. Quedan fuera los abogados de las partes, incluyendo su propia abogada.

Tras esa patada a las garantías procesales, bajo la excusa de que ya está la fiscal para salvaguardarlas (cri… cri… cri…), se nos da a todos copia de la declaración.

Pero la cosa no queda ahí, porque como la chica también ha sido denunciada, se da parte de todo, incluyendo de su declaración (¿alguien se acuerda que no pudo tener a su abogada presente?) a la fiscalía de menores, para que el Juzgado de Menores continúe la tramitación del asunto contra ella.

Y como éramos pocos…

sumario_normal Si recapitulamos un poco, tenemos al Juzgado de Violencia Sobre la mujer juzgando al chaval más desgraciado (el antiguo novio) y al de Menores juzgando a la chica.

¿Dónde nos dejamos al tercer primate? También estaba denunciado.

Pues es el único al que van a llamar ante un tradicional y prosaico Juzgado de Instrucción para celebrar contra él un vulgar juicio de faltas.

De modo que para un asunto menor, una riña sin consecuencia de unos chavales que han visto demasiadas series españolas en televisión, hemos movilizado no sólo toda la maquinaria estatal de la justicia, sino que lo hemos hecho por triplicado. Y así nos encontramos que frente a lo que podría haberse solucionado con una bofetada… esto… con un juicio de faltas, en unos minutos, y en un solo Juzgado, se han involucrado:

– Cuatro Juzgados: uno de Violencia Sobre la Mujer (que tras la instrucción lo derivará a uno de lo Penal), uno de Menores y uno de Instrucción. – Cuatro fiscales: Uno en cada Juzgado de los que he enumerado antes. – Al menos dos abogados de oficio: Para el primate acusado de violencia de género y para su antigua novia. – Al menos y de momento, dos médicos forenses.
Y ello sin contar con la policía, servicios sociales y con todo lo que la maquinaria administrativa conlleva. Y en un país en el que a la vista de estas cosas, parece sobrar el dinero por todas partes, y no haber en absoluto colapso en los tribunales.

¿He dicho ya que el otro día me han citado para un juicio para mayo de 2017?

¿Igualdad ante la ley? ¿Eso qué es?

Y ahora vamos con la parte que me parece más grave. Las consecuencias.

Uno de los principios que las revoluciones liberales introdujeron en el Derecho fue que en los delitos, en las conductas que el Estado consideraba merecedoras de castigo, lo que debía influir a la hora de aplicar ese castigo era el hecho en si; su gravedad y los medios usados.

Salvo excepciones concretas, basadas en la imposibilidad de comprender lo que se estaba haciendo, (y por lo tanto quedaban eximidos del delito), la ley no debía distinguir entre las personas que cometían ese hecho. Daba igual que quien robase la vaca fuera el marqués o su criado. El dueño debía ser indemnizado con el valor de lo sustraído y la pena debía ser la misma con independencia de la persona. Una pena que variaría en función sólo de si existían, en la comisión del hecho, circunstancias agravantes (violencia, dejar al dueño en situación precaria…) o atenuante (estado de necesidad, por ejemplo).

Eso se ha roto definitivamente en España. Y baste para comprobarlo las penas a las que se enfrentan los tres jóvenes primates en celo de nuestra historia:

La chica, en caso de ser considerada culpable y condenada en el juzgado de menores, a pesar de que ya será mayor de edad cuando eso ocurra, saldrá de allí con el equivalente judicial a una reprimenda, sin antecedentes de ningún tipo, y por supuesto, con cierto enfado.

El nuevo novio, tras un breve juicio en un Juzgado de Instrucción, se enfrenta a una pena de localización permanente (es decir, en la práctica que no puede alejarse mucho de casa) de 6 a 12 días, o a una multa que no superará los 120 €, y que seguramente no llegue a los 60.

En cambio, el antiguo noviete lo tiene algo más crudo. De ser condenado se enfrenta a unas penas de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficios de la comunidad de treinta y uno a ochenta días. Ya estamos jugando en otra liga.

Es decir, por exactamente los mismos hechos, la pena puede pasar de un simple rapapolvo a algo mucho más serio, tan sólo por dos circunstancias que cualquiera podría considerar anecdóticas:url

– Unos nacieron unos pocos meses antes que los otros.

– Una es de sexo femenino y los otros masculino, y tuvieron la desgracia de mantener alguna relación de noviazgo, o al menos eso dijeron.

Moraleja: si usted es un joven cargado de hormonas que siente la necesidad de aclarar el liderazgo en su manada al estilo tradicional y paleolítico, procure que en la pelea no intervenga ninguna persona del sexo opuesto a la que en algún momento le haya tirado los tejos. Si quiere no lo haga por usted; piense en que todo el jaleo que se sucederá a continuación se financiará con nuestros impuestos.

AUTOR DEL PRESENTE ARTÍCULO: Miguel A.Velarde
Ejerce de Abogado en Sevilla, además de estar implicado en algún que otro proyecto. Copiado literalmente de:http://www.burbuja.info/inmobiliaria/amistoso-dialogo-hombres-y-mujeres/543673-locura-y-desfachatez-de-ley-de-violencia-de-genero-contadas-abogado-de-oficio-de-violencia-a-mujer.html

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7 respuestas a Una pelea de chavales y la dañina LIVG

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  2. Cabre dijo:

    “(perdón: la jueza, la fiscal)”

    Chistecitos como ese no son necesarios para el mensaje.

  3. chefyc dijo:

    lo añadiré a la firma existente del artículo

  4. Teresa dijo:

    Pues tal cual… No lo ha podido explicar más clarito. Tres personas con el mismo delito y tres condenas totalmente diferentes.
    Por no hablar d toda la maquinaria q se ha puesto en marcha.
    Sinceramente varones del mundo… hoy x hoy tenéis un panorama tirando a crudo. Iba a decir q gracias a nosotras, pero no… como decía Carrascal… la culpa va a ser del gobierno. D este gobierno, del anterior gobierno, del gobierno q esté x venir…
    Si es q esta ley es como tener una maquinita d hacer dinero! Entre eso y q la moral es ya un valor incinerado y enterrado….

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